
Y le dije a una amiga que tenía unas ganas incontrolables de escribir, pero no sabía sobre qué, así que le pedí que me dijera una palabra de la cual se pudiera escribir mucho, y me respondió: “Amor”. Claramente me fregó con la palabra, pero todo reto es bienvenido, así que mientras se abría Microsoft Word en mi pc, tomé mi desgastado libro “El arte de amar” de Erich Fromm (sí, ese con hojas café, que cuando se toma deja las manos con olor a papel antiguo), encendí un Kent Silver 4 (que hace siete meses atrás hubiera sido un Viceroy light, pero por la mujer a quien amo me acostumbré a este otro cigarrillo), puse a Miles Davis (maestro del jazz) sonando por los parlantes y sentí ahí, que el ambiente estaba dado para comenzar mi redacción y al mismo tiempo, la búsqueda:
Según la RAE, (Del lat. amor, -ōris), amor es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Mientras que Wikipedia, dice además, que el amor no sólo está circunscrito al género humano sino también a todos aquellos seres que puedan desarrollar nexos emocionales con otros, por ejemplo, delfines, perros, caballos, etc. Pero todo eso anterior es muy técnico, así que mejor me fui a lo más espiritual y encontré que para los cristianos, “Dios es amor”. Ok, pero aun no me agrada, es demasiado profundo, por lo tanto, siguiendo mi búsqueda, traté de encontrar algo más superficial, y en una página de chistes, leí que para un político, el amor es lo más democrático que existe porque tanto goza el que esta arriba como el que esta abajo, mientras que para un médico el amor es una enfermedad, porque termina siempre en la cama. Otra vez llegué al extremo, en este caso, de la superficialidad, por lo demás, carnal. Por lo tanto, ahora mi búsqueda debía tener dirección en alguien como yo y abrí uno de mis blogs favoritos, ahí, decía que la palabra amor se escribe con P, ya que para él se necesita Paciencia, Perdón, Perseverancia, Pasión y que además, son las Pequeñeces las que nos unen a la otra persona. Debo confesar que eso último me agradó bastante.
Y le dije todo lo anterior a mi amiga, quien me respondió: “Yuyo, no me interesan los aspectos biológicos, psicológicos, históricos ni químicos del amor, quiero saber qué es para ti esa palabra”. Claramente mi amiga me volvió a fregar con lo que me dijo, así que aquí estoy, nuevamente intentando concentrarme en esas cuatro letras, ya que el Sr. B.B. King (quien ahora suena en mis parlantes) pone mi mente a volar con su voz.
¿Y por qué no ver el amor desde el análisis sintáctico de la oración diciendo que es un verbo?. Me entusiasma ese punto de vista. Por lo tanto, comencemos:
El verbo funciona como núcleo del predicado, por lo tanto, se puede decir que ese núcleo, en este caso el amor, indicará las acciones del sujeto, el tiempo en que las realiza, es decir, período de días, meses o años en que se realiza el amor, el modo en que se hace, si, porque todos sabemos que hay variadas formas de conllevar el amor y el “número” (punto bastante importante de analizar, ¿no lo creen?)
Y las palabras de la oración que le dan sentido al verbo son los complementos. Aquí encontramos los complementos “directos”; el ideal que todos buscamos, esa persona que le de sentido al amor que deseamos verbalizar, pero de manera directa, es decir, que se encuentre ahí y pueda estar con nosotros. También están los complementos indirectos; esos que le dan sentido al amor, pero de verdad no están presentes, sino que somos nosotros lo que nos rebuscamos para que nos complementen (terminando siempre desgastándonos). Y por último, están los complementos circunstanciales; mala cosa esa, pero existe. Conozco ciertas personas, que dependiendo del momento, tiempo y modo, permiten que el suplemento del su verbo amar sea una u otra persona...todo por la circunstancia...pero antes que alguien se sienta identificada, pasaré a otra definición.
Los verbos pueden ser transitivos e intransitivos. En los transitivos, la acción del verbo recae sobre otra cosa, es decir, uno lleva a la práctica el verbo amar y las consecuencias no caen sobre uno, ni sobre quien complementa mi verbo amar, sino que las sufre una tercera persona, “la tercera” que por lo general, sufre la impotencia de no poder hacer nada por no ser el suplemento que le da el sentido al verbo. En los intransitivos, sucede todo lo contrario, las consecuencias recaen sobre uno mismo, estáEstá de más decir, que esas consecuencias pueden ser buenas o malas. Lamentablemente, muchas veces no depende de uno mismo la intransivilidad (exista o no esa palabra) de nuestro verbo amar, sino que ese resultado está en las manos del complemento (sea directo, indirecto o circunstancial)
Ahora entremos a los llamados “accidentes del verbo”. Si ud, leyó bien, los accidentes, no se si se puede relacionar con todas aquellas ocasiones, en que con cara de arrepentimiento, se le habla al complemento del verbo (por ejemplo, la pareja) y se le dice: “amor, fue un accidente, el alcohol, la volá de la música, la gente...bla bla bla”. Así que veamos si es que podemos hacer un nexo entre esas situaciones. Estos accidentes son variaciones de número y persona, lo cual si podríamos relacionarlo a la situación antes explicada, ya que bien sabemos, aquellos “accidentes” siempre varían en número (desde una a varias) y en persona, claro, cambian las personas, pero suele suceder que las personas involucradas en los accidentes del verbo de una persona “X”, son las mismas involucradas con los accidentes del verbo de otra persona “Y”, y si llevamos el conjunto de personas algebraicamente a varias letras, digamos “X”, “Y”, “Z”, “N”, “A”, “F”, (por no incluir más), nos encontramos frente a un círculo de accidente, una fatal cadena, así como las que ocurren en los choques múltiples; el automóvil que viaja por Avenida Costanera Norte, (diremos que es un Mercedes-Benz SLR McLaren Roadster, un deportivo descapotable, que si redondeamos el Euro a $700, el valor de ese auto será aprox. de 420 mill de pesos) entonces, el siempre tan deseable y codiciado Mercedes que va por la Costanera, “sin darse cuenta” estaba con el acelerador muy a fondo, y las revoluciones del motor estaban a tope, por lo tanto, decidió, sin siquiera mirar por el espejo retrovisor, frenar bruscamente, antes de dañar su motor V8 de 700 CV. ¿Resultados? El BMW M6 que lo seguía, no logra reaccionar, y a pesar de que sabe que tras de él, viene aquel Hyundai Elantra Coupé, ya es demasiado tarde y debe frenar, obligado por el Mercedes Benz...y bueno...así sucesivamente, los autos van chocando y chocando, quedando sus motores (orgullos) frágiles y lentos para acelerar. Lo peor de todo, es que incluso, el pobre “Lada” que estaba al final de la autopista, tratando de lograr un puesto más adelante, también salió perjudicado, y bien saben, un Lada no tiene un gran motor como los que iban de los primeros, por lo tanto, este se va al cementerio de automóviles.
Ok, discúlpenme, me desvié mucho del tema con mi ejemplo anterior, que lo más probable es que solo yo lo entienda. En fin.
Y resulta que el verbo (no olviden que siempre me refiero al verbo amor) tiene un modo indicativo, el cual enuncia un hecho cierto, positivo o negativo. No se necesita mayor análisis para eso, pues todos queremos que aquel verbo amor, se rodee de hecho positivos. Lo interesante, es que el modo subjuntivo expresa duda, deseo o condición. Esmerémonos en que si vamos a vivir el modo subjuntivo del verbo amar, sea solo expresando el deseo, miren que la duda, afecta más de lo que la otra persona cree y la condición, simplemente no debería incluirse en ningún modo de este verbo. (amar sin condiciones). El último modo, es el imperativo, que expresa mandato, o sea, una orden que debe cumplir una segunda persona. Uf!, si se puede ejecutar este modo en el verbo amor, creo que algunas tendrían un harem para ellas, otras tendrían su fiel amor, y las que saben que el amor no se obliga, no tendrían nada.
¿Y si ahora conjugamos el verbo amar, en modo indicativo, tiempo presente, para ver si aprendimos algo?
Yo amo (eso está claro)
Tu amas (eso espero)
El ama (es hombre, me da lo mismo si lo hace o no)
Nosotros amamos (.....)
Vosotros amáis (cuando se ama poéticamente)
Ellos aman (varios hombres juntos, menos me importa si lo hacen o no)
En off (como dice una amiga por ahí): espero no tener que decir próximamente un modo subjuntivo, pretérito imperfecto de la segunda persona...”si tu me hubieses amado”
Y tenía pensado terminar esto aquí, no solo porque ya es bastante, sino porque hablaría de la palabra amor, como su fuera un verbo. Pero resulta, que en la oración existen más partes, no solo el verbo. Por lo tanto, ¿Por qué no vemos la palabra amor, desde el punto del resto de las partes de la oración?
(permítanme cambiar el jazz de fondo, que ya varias veces ha dado la vuelta, creo que Norah Jones me dará el gusto de escucharla ahora)
¿Y sabían uds que la oración tiene partes variables y partes invariables?, (la palabra “variable” me hace presentir que aun queda bastante por escribir)
Partes variables de la oración: Sustantivo, adjetivo, artículo, pronombre y verbo (más que visto).
Partes invariables de la oración: Preposiciones, conjunciones, adverbios, interjección.
-El sustantivo: designa seres, es el sujeto de la oración. Y muchas veces pasa, como a mi en la actualidad, que la palabra amor se transforma en un sustantivo, en un ser, un sujeto, que de verdad, cuando sucede eso, siempre quisiéramos (según extensión) que sea un sustantivo “propio”, pero lamentablemente, muchas veces solo alcanza para tener un sustantivo “común”. Lo grabe, es cuando el amor se transforma en un sustantivo “colectivo” o “partitivo”, ya que si eso ocurre, lo más probable es que vaya unido a un verbo transitivo y la consecuencia, serían varias personas desvaloradas.
Según lo que nombra, el sustantivo puede ser concreto, lo ideal ¿cierto? O abstracto, que no es lo ideal, pero si el amor abstracto hace feliz a alguien, voto por la felicidad.
Y dejemos de lado los sustantivos (¿se han fijado que me gusta comenzar las frases con la letra “Y”?) y pasemos a “el artículo”. Aquí seré breve, ya que solo se puede decir, en cuanto a la palabra amor, que hay artículos definidos, por ejemplo, “EL” amor, osea, nos referimos a uno solo, ¡dios que a veces cuesta decidirse! Y existen también, los artículos indefinidos (también conocidas, como las amigas indefinidas, indecisas, bi-tri-multipolares), que, por mucho que luchan (si, soy testigo) tienden a usar más los artículos como “unos” y “unas” (más “unas”, somos fletas, ¿no?)
Como que se está poniendo interesante esto, cada vez tomo más confianza para decir las cosas, por lo tanto, veamos que cosas sigo en el punto que sigue: “El adjetivo”. ¿Por qué será, que cuando un amor es “chiquitito”, mientras sea “mutuo”, el adjetivo que llevará siempre será “lindo”, “bello”, “hermoso”?. Creo yo, que el amor que nos mantenga más feliz, siempre le daremos los mismo 3 adjetivos: “precioso, mutuo y grande”.
Según su origen, los adjetivos tienen una larga clasificación, pero quiero ver el amor solo desde algunas, por ejemplo: “Derivados aumentativos”, como, mi amor es “grandote”, “hermosísisisisimo”, “el mejor”, etc. “Derivados diminutivos”, como, mi amor es “pequeñito”, “cortito”, etc. “Derivados despectivo”, como, mi amor es “feucha”, “fomeque”, “pencague”, etc. Y mi favorito, los adjetivos “Derivados gentilicios”, como, mi amor es osornina, mi amor es santiaguina, mi amor es mexicana, mi amor es italiana, o en su defecto, mi amor es camboyana (de Camboya pues, es válido...¿no?).
Para las que les gusta demostrar que son más, que nada les afecta y que las cosas del amor y del corazón no son importantes en su vida (si, como tu), les gusta usar los adjetivos indefinidos, como el “ningún”, y así, descartan la palabra amor de su vida, creyendo que por eso no las incluiría en este escrito, pero ya lo ves, ninguna persona (quería decir nadie, ¡cresta! La Blue y sin odioso nick) se va de mis manos. (eso último sonó feo, pero todas entienden que me refiero a lo escrito aquí) ¬¬
Y me saltaré algunas cosas y pasaré a las partes invariables de la oración.
Lo adverbios: hay de lugar, de tiempo, de modo, etc. Los de lugar, obvio que desde ahí se puede ver la palabra amor, cuando la persona amada se encuentra lejos, pero no solo eso, también cuando se encuentra cerca, pero lejos del corazón, esperemos que no sea tan trágico, como para que simultáneamente esté lejos del corazón y físicamente.
A mi me gustan los adverbios de tiempo, eso de cuando la persona se va y uno se queda y le repite, incesantemente a las amigas: “todavía la amo”. Por favor, se ruega que si alguna de uds, en su corazón siente eso, tenga cuidado con las acciones que realiza, aprenda de esta clase de la palabra amor, mire que puede afectar a las “terceras”, que creyendo que era el complemento que querías, inesperadamente se te cruza en el camino, si, por esa Avenida Costanera Norte aquella que “todavía amas”, frenas y de pronto, la que se creía la correcta, pasa a ser la dañada. (f-u-e-r-t-e). Por eso, si queremos usar el adverbio de cantidad “mucho” amor en nuestra vida, creo que primero, debemos superar los adverbios de “duda”, y siempre, mantener firme el adverbio del “orden”.
¡No!, no crean que dejaré las locuciones adverbiales de lado, pues son las más divertidas. Tengamos cuidado con que en las cosas del amor queramos hacer las locuciones adverbiales Ad libitum (libremente), porque siempre nos llevan a que por la locución adverbial de motu propio (iniciativa propia), terminemos haciendo las cosas Ex abrupto (arrebatadamente), y sin querer, estaremos en la lución adverbial Mare mágnum (confusión de asuntos). (no se les ocurra decir que no a esto último, porque me pongo a dar ejemplos concretos)
Y yo no soy quien para hablar de amor, mucho menos ahora, en que solo puedo decir que amo, si, amo de verdad y estoy enamorada, lo cual me lleva dar mis puntos de vista subjetivamente, como todo lo anterior escrito, subjetivo.
Y claro, mi amiga, no pudo tolerar la felicidad que le expresé cuando terminé de escribir, porque de verdad me sentía bien al haber desahogado mis ideas, así que terminó de fregarme con lo siguiente: “Y tu Yuyo, ¿Cuál de todas las anteriores eres?
-No sé cual de todas las anteriores soy, pero tengo clara una sola cosa; morfosintáxticametne, quiero ser parte de una oración simple, con voz recíproca, en tiempo presente. (“ellas se aman”).
Aparte: si en algún momento mientras leías te sentiste identificada, es probable que sea porque de verdad estaba escribiendo de tí, o de tí, o de tí, pues para escribir hay que conocer, en lo personal no me gusta escribir de cosas irreales. Por eso, pido disculpas por adelantado a quienes pudieron sentirte ofendidas o pasadas a llevar por mis palabras. Son solo eso “mis palabras”, no tienen mayor importancia, más que saciar las ganas de escribir de un día lluvioso de invierno.
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